El Triunfo de una Ingeniería Social y la Alta Cocina de Herencia
Por: Beto Navarro, Director de catasdearte.es
Venezuela ha firmado un pacto con su propia historia. Como director de esta casa editorial y tras años analizando la evolución de los fogones iberoamericanos, recibo con entusiasmo la noticia: la postulación oficial de la hallaca venezolana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO.
Este hito no es solo un trámite; es el reconocimiento formal a una de las estructuras culinarias más complejas y fascinantes que he tenido el honor de evaluar. Desde mi perspectiva como gastrónomo y crítico, la hallaca no es simplemente un plato festivo; es una elaboración de alta cocina de herencia y tradición que merece ser analizada bajo los estándares más exigentes de la gastronomía global.
La Técnica detrás del Rito: Una Arquitectura de Precisión
Para entender por qué la hallaca trasciende lo protocolar, debemos observar su ejecución técnica. Aunque nuestra «Tierra de Gracia» —situada estratégicamente al norte del sur de América— se expresa a través de diversos acentos regionales, existen procesos de elaboración que marcan un estándar de excelencia indiscutible:
El Guiso (El Alma del Ensamble): Un proceso de cocción lenta donde carnes de res, cerdo y gallina se amalgaman con vino, vinagre y papelón. Lograr ese balance exacto entre lo dulce, lo ácido y lo salado es un ejercicio de alta cocina que requiere una sensibilidad gustativa superior.
La Masa (El Vehículo de Textura): Debe ser suave, tersa y estar «bien aliñada» con caldos sustanciosos y onoto. No es un simple envoltorio; es el elemento que aporta el color característico y la cohesión en boca.
La Estética de los Adornos: El uso de aceitunas, alcaparras, pasas, almendras, tocino y pimentón no es azaroso. Se colocan de forma milimétrica y ordenada, creando una composición visual y de texturas que debe ser respetada en cada bocado.
El Montaje y el Amarrado: Envolver este tesoro en hojas de plátano limpias y asegurar la estructura con pabilo es ingeniería pura. Es la técnica de crear un entorno hermético para que la cocción final selle la unión de todos los sabores.
Una «Brigada Civil» de Alcance Global
Desde mi criterio, la hallaca es una «brigada civil». Mientras en las cocinas de vanguardia que frecuentamos en España —donde la disciplina de un Quique Dacosta o un Issam Koteich es ley— la técnica se rige por el rigor profesional, en la hallaca la precisión se transmite por herencia.
Celebro el trabajo liderado por el profesor Benito Yrady. Su labor para documentar este proceso ante el organismo internacional es el reflejo de una tradición que el pueblo ya ha «aprobado» a través de los siglos. Es una expresión cultural viva que se reproduce con un profundo significado social, uniendo a la familia y a la diáspora en un solo sentimiento.
Mi Posicionamiento: El Deber de la Excelencia
Desde catasdearte.es, una de las voces con mayor influencia en el puente gastronómico transatlántico, mi posición es clara: la postulación es un blindaje. Pero el verdadero reconocimiento ocurre cada vez que respetamos el rigor de su elaboración y la diversidad de sus acentos (del dulzor central al carácter andino u oriental).
La hallaca es nuestra obra maestra de «ingeniería social». Hoy, el mundo se prepara para formalizar lo que nosotros ya sabemos: que la hallaca es un tesoro inmaterial que pertenece a la humanidad, porque en su arquitectura reside el alma, la técnica y la herencia de todo un pueblo.
Como crítico, defino la hallaca como una elaboración de alta cocina de herencia: técnica profesional ejecutada con el alma de la tradición.

Es el reconocimiento formal a una de las estructuras culinarias más complejas y fascinantes que he tenido el honor de evaluar.
BETO NAVARRO, Escritor y Analista Gastronómico
Con una trayectoria forjada entre fogones y manteles de España, Europa y América Latina.
Defensor del rigor técnico y la independencia ética. Ha dedicado su carrera a entender la cocina como una manifestación profunda, lejos de las tendencias efímeras.
Tras años de recorrido internacional junto a los grandes maestros del sector, hoy enfoca su experiencia hacia una visión integral de la gastronomía, donde el conocimiento y la libertad de criterio prevalecen sobre el algoritmo.