Catas de Arte

EL ARTE TAMBIÉN SE COME by BETO NAVARRO

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Os habéis preguntado: ¿A que sabe un Dalí?- recordando aquella famosa cita de Salvador Dalí: -¿La pintura será comestible o no será?-.

Bajo esta interrogante, junto a un equipo, inicio la creación de «Catas de Arte», el cual se cristaliza con un menu degustación armonizada con excelentes vinos de las mejores bodegas, en una noche decembrina bajo la Luna de Valencia, y que continuo en otras ciudades de España y de Europa.

La idea era llevar un nuevo concepto muy personalizado en catas, maridaje y alta cocina, en una propuesta única dirigida a los más exquisitos gustos, y sumergirlos a un mundo de experiencias y sensaciones, que llevara al comensal hacia un viaje de aventura a través del arte y los sentidos, llevando a escena una Cocina Conceptual Sugerente que fuera perfectamente armonizada con las obras de arte, y hacer de «Catas de Arte» una experiencia aunque compleja, deliciosa e interesante, que nos lleva a vivir momentos de placer, y se apodere de nosotros al observar y al degustar.

Un placer que se prolonga hasta el disfrute de lo que vemos y sentimos, sin que el paladar nos haga una mala jugada. Al activar el sentido del gusto, despierta en nosotros el deseo de pasar a ese otro punto del placer que nos invita a saciar nuestra necesidad humana, legítima por demás; la de comer para nutrirnos; Porque es justo allí donde se acaba el encanto, al pasar de observar y disfrutar de aquel sublime plato que sugiere una maravillosa obra de arte. Elaborada con arte culinario, pasión creativa y esmero, con productos de la tierra o del mar, como si de pintura se tratara.

De esto trata mi libro y conferencia: «El Arte también se come», que pongo a su disposición, para descubrir que hay más allá del arte culinario.

Quiero compartir con ustedes nuestra satisfactoria experiencia, que mi querido amigo Periodista Jesús Trelis, del blog Historias con Delantal, del diario lasprovincias.es, escribe un amable artículo sobre el evento gastrocultural «Catas de Arte» creado por mi persona, en compañía de Rosa Sebastià –gestora cultural e historiadora del arte, y el cocinero valenciano Sergio Mohedano –de Cuina al Quadrat, en Roteros 12 (Valencia)– que reproducimos a continuación para ustedes:

«Impresionismo y cocina de la mano con un claro objetivo: Despertar sensaciones y desatar emociones. Rosa Sebastià lo resumía de forma muy concisa: “Catas del arte es un nuevo concepto que fusiona lo mejor del arte con la cocina. ¿Alguna vez os habéis preguntado a qué sabe un Dalí?”.

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Allí, en el restaurante de Sergio, dándote la bienvenida a un mundo en el que el arte está para degustarlo, aparecen un conjunto de esculturas de Alex Galán. Todas bajo un epígrafe: La forja del movimiento. Como queriendo vaticinar que junto a ellas se va a forjar una historia gastronómica llena de pinceladas de sabor. Una bailarina, un torso femenino, un desplante…

  • Una copa de cava y el restaurante pasa a ser tomado por una melancólica obra de Claude Monet. La mejor manera de darnos la bienvenida a ese mundo Impresionista: mucha sutilidad y un sinfín de colores, aromas y armonía. Llega: “Mujer con cesto de flores”. Junto a ella, en la mesa, aparece un cesto de hojaldre con violetas, crema de quesos y frutas.
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El plato te va metiendo en la obra que, explica Rosa, es uno de las creaciones que el pintor realizó ya en sus últimos años de vida. Con su hija caminando  -casi flotando- entre las flores, como referente de su vida tras perder a su esposa y a su hijo. Y sí, el cesto de hojaldre te atrapa, con las sutilidades de una ensalada diplomática, con una crema de quesos –crema, brie y nata- que le da un toque afrancesado a la composición en la que las flores, en especial la violeta, le otorga el aroma y te empuja hasta lo más profundo del lienzo.

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  • Un vino blanco abre las puertas a la experiencia culinaria tras el aperitivo. Y la historia toma  fuerza, como el trazo suelto y enérgico de uno de los grandes referentes de la pintura de todos los tiempos. Vincent van Goghllega con  “Les Vessenots” en Auvers (1890). Una explosión de color, de nuevo, de la última etapa del pintor. A las puertas de su suicidio. Dicen incluso que pudo ser la última obra. Y el plato que la recrea: ensalada tibia de pechuga y queso de cabra con explosión de brotes y aceite de hierbas.
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Es un plato donde predomina el colorido, como en el cuadro, pero en el fondo aculta el alma del pintor llena de contradicciones. Cálido a veces, pero al tiempo desconcertante en un amplio abanico de sabores. Los crujientes de los brotes que dan frescor, los ácidos de la vinagreta que te hablan del pintor, la untuosidad y sabor del queso de cabra que daban cuerpo al plato y simulan los brochazos de sus obras… Un buen trabajo de Beto y Sergio. Y un paseo por Auvres

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  • Con los sabores de la ensalada tibia danzando por el paladar, llegó “El deshielo de Vétheuil”. De nuevo, una cita con Monet (1881). Una obra impresionante, de éstas que te atrapan. Un juego de colores único, un captar el instante que –como la propia Rosa confesó- recuerda la obra de William Turner. Un cuadro que te quiere transmitir la frialdad cálida –aunque parezca contradictorio me parece que es así- de un deshielo. Y para acompañar este pedazo de obra: Un tartar de salmón anisado con estragón, huevas de trucha y eneldo.  Un plato coronado con un crujiente de la propia piel del pescado.
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“El salmón es un pez de aguas frías, como lo que se ve en el cuadro; y por eso lo hemos elegido para esta composión”, explica Beto Navarro. Y es cierto, una frialdad y una intensidad que se deja sentir en el plato con las explosiones de las huevas de trucha, el sabor continuado del anís, la presencia del marinado…. Todo permanece. Como la obra de Monet.

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  • Apareció entonces, en mitad de ese plato que era un juego de sabores y tonalidades, un magret de patoexcepcional. De ejecución perfecta. Acompañado por un abanico de texturas, aromas y colores: cálidos, pardos, otoñales… La salsa de cítricos, la crema de calabaza, el cacao en polvo… Era como el cuadro de Edgar Degás que se iba a recrear. “La sombrerería” (1882). Un Degás extraordinario que conjugaba perfecto con el plato principal de la cena. El momento culminante de la experiencia que iba abrir las puertas a las apreciaciones, al debate, a jugar con el arte como parte de la gastronomía.
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  • La tertulia, como te decía, se desbordó. Una conversación  fluida y basada en pinzeladas sueltas iba a ir dando forma a un entretenimiento dialéctico en el que la gastronomía y el arte forman parte de un todo. Nos pusimos entonces ante el espejo. Sí, como la última obra que íbamos a degustar esa noche. “El espejo de vestir” deBerthe Morisot (1876). Y allí, junto a la sensual protagonista del cuadro, en medio de ese juego de sutilidades, casi vaporoso, llegó la copa de fresas con espuma de coco, arroz garapiñado y curry.  “Dulce, suave, sensual…”, destacó el chef. Tenía la sensación de estar degustando algo que está hecho para ser devorado mientras admiras la obra de Berthe. Un plato para tener fijo en la carta de Cuina al Quadrat.
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Registro Fotográfico por Jesús Trelis
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Rosa Sebastià, Foto Jesus Trelis
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Sergio y Beto, Foto Jesús Trelis

Con esta creación «Catas de Arte», quiero plasmar mi granito de arena para el mundo de la gastronomía Cocina Conceptual Sugerente, que sirva de referencia para las nuevas generaciones de cocineros por el mundo, invitando a que puedan descubrir por ustedes mismos ¿A qué sabe el arte?; y disfrutar de la fusión del arte y la gastronomía, pensando que: El Arte también se come..

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