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BEGOÑA RODRIGO Y EL HUERTO AL DESNUDO

UNA PRINCESA CON TIARA Y PALACETE

A todos nos encantan los cuentos de princesa, pero hay princesas que rompen los moldes y afilan cuchillos, tampoco se quedan en su palacio cubierto de luz de sol y de estrella, esperando un príncipe azul, todo lo contrario, son de las que toman las riendas de su destino con fuerza e intensidad, aunque eso implique dar un paso al frente con coraje y valentía, en situaciones adversas y complicadas, pero que hacen una vida interesante. Así es Begoña Rodrigo y el huerto al desnudo.

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Hace algunos años me encontré con esa princesa, varias veces en su tierra valenciana y otra vez en la isla blanca de Ibiza, en un foro profesional de gastronomía del mediterráneo. (aquí la foto) y siempre le decía que iría a visitar su casa. Pero llego ese día, la conseguí a la entrada de su palacete, vestida con un atuendo y mascarilla de guerrera, lista para la batalla, me hicieron pasar a un bello jardín, lleno paz y armonía, cada miembro de esa hermosa corte se movía al unísono en sus labores, de forma desenfadada y serena, también lleno de gente feliz disfrutando, no pude ver sus sonrisas, por su impoluta vestidura. Normas son normas y hasta yo tenía puesta la mía para la ocasión, una mascarilla diseño de la artista plástico valenciana Andrea Brotons.

Me sentí emocionado por la experiencia que tenía que vivir, y me doy cuenta de que tenía un lorito a mis espadas, dicen que es el lorito de la suerte de mi admirada princesa. Menuda sorpresa cuando me empieza hablar maravillas de ella, si de la mismísima princesa de los fogones la Chef Begoña Rodrigo. Me cuenta, mientras me colocan, en la mesa un vino blanco, Chardonnay Pago de los Balagueses que me recomienda Sergio, un gran señor de la sala. Llegan unos exquisitos aperitivos, en una bandeja de porcelana blanca y rectangular, ante mí una explosión de colorido, textura y sabor. Eran aguacate en salmuera, crema fraiche de puerros y huevas de salmón. Careta de cerdo con brandada de bacalao. Berlina con huevo frito y anguila, Maki de coliflor, cítricos y calamar en beurne blanc. Algunos no aparecen en la galería, porque no aguante la tentación.

Me dice muy suave el lorito, – ella no es una princesa cualquiera! es muy trabajadora y activa, una currante nata y valiente, juega con los ingredientes y fogones, es autora de un libro o dos el primero es: El sabor de la elegancia y otro creo que de cócteles, no le importa caerse y levantarse se limpia las rodillas y sigue caminando campante diciendo, pero vamos es que soy de Xirivella! Al final es hacerlo lo mejor posible, como lo hizo en la tele. En un programa de gran audiencia y en horario estelar como una estrella más, también dice, que no es moneda de oro para caerle bien a todos, más bien, ven a mí, que tengo flores, ahumados y salazones, como La Tiara. Si su famosa tiara. Su gran trayectoria como cocinera se la dio la vida y la escuela de hostelería de Ámsterdam, un tal Marriott, también, viajo a Tailandia, Estados Unidos y Londres… por eso su cocina es con toques viajeros. Sus platos son intensos coloridos y elegantes. Pero cuando se acercó a mí, agradablemente la Reyes se quedó callado.

Al fin ante mis ojos, la emblemática La Tiara de Begoña, que puedo decir de este espectacular plato que no se pueda haber dicho ya. Mi primera impresión es la de estar frente a una obra de arte del gran pintor impresionista francés Claude Monet, en sus jardines de flores de Giverny.

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Después llegaron unos platos fantásticos. Cogollos braseados con emulsión de algas, salicornia y carabineros, terminado en mesa, que me encanto por su emulsión de sabor potente e intenso, del jugo que suelta la cabeza del carabinero. Sin duda un plato para volver. Puerro asado con panceta Joselito y salsa de trufa, delicioso y vistoso por su cromática. Luego un plato un peco menos colorido que los otros, pero con un final delicioso por su estupenda crema; Tallarines vegetales con crema de queso de leche cruda de vaca y kimchee.

Pescado: Lubina de piel crujiente y punto perfecto en su cocción, una elaboración técnicamente impecable, de sabor suave, un espiral con emulsión de algas de un verde Van Gogh para acompañar, Para terminar un postre Brevas y parmesano con una cremosa, firme y deliciosa crema inglesa. El menú: Jardi L´Hort al nu, es para disfrutar en esos días entre semana, cuando te apetece deleitarte y darte un momento feliz, que bien caen en estos tiempos que corren.

Por último le dije al lorito que me había quedado encantado, que volvería una vez más, a comer beber y divertirme en La Salita con su excelente bodega y cócteles, como El Huerto de Begoña o un Elixir floral, en fin seguir probando esa cocina cada vez más madura y de franca evolución, de la chef del palacete del siglo XVIII en Pedro III el grande, a pocos pasos de Reino de Valencia, en la ciudad de Valencia desde donde disfrutamos de Begoña Rodrigo y el Huerto al Desnudo.

Me voy satisfecho del gran equipo de máximo nivel, y de su gran propuesta gastronómica, con estilo propio, llena de matices muy refinados, de dominio de las técnicas, del sabor y calidad del producto de proximidad, donde Rodrigo apuesta de lo global a lo local, todo lo cual hace apreciar la estética de la elegancia en cada plato, de esencia valenciana y que entran en consonancia con sus sabores, por último el lorito me hablo una vez más para despedirse y me dice: -Beto se me olvido agregar que a mi princesa, de pequeña le llamaban petit suisse. Le dije Calla, Calla que ya lo sé.

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