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Antes que recetas cocineros

 

Por José Barroso . Entrenador certificado, formador y ponente

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Inicio, con una versión especial de este post que tuvo una gran repercusión en su día en uno de mis blogs, concretamente en “Recursos para Humanos”, la colaboración en el blog del Chef Beto Navarro. Es un honor honor Hacer y agradezco profundamente que repare en mi para ello. Espero y deseo que su proyecto de la cocina con el entrenador fructífero y que las empresas del sector de la hostelería, que también lo haga, lo descubra y lo beneficie. el bienestar en general de las personas que trabajan en las mismas y lo que es más importante en las cuentas de resultados.

Hablamos (y no paramos) de liderazgo, compromiso, productividad, innovación o creatividad, como elementos imprescindibles para las empresas que se encuentran en la red social. Centramos la supervivencia y / o el resurgimiento de todo tipo de organizaciones, privadas o públicas, en la capacidad de “todos a una” con esfuerzo, mentalidad y actitud, pero a mi entender, creo que nos paramos poco en cómo poner en marcha los Mecanismos precisos para activar todo eso.

Pareciera en algunas opiniones que leen últimamente, que solo la mención de lo que se debe hacer fuera suficiente. Observo recetas, sobre todo. Algunas de ellas muy buenas recetas. Con muy buena pinta, al menos, sobre el papel, pero que, como en todas las partes, no hay que ver para que se conviertan en un plato excelente también: La mano del cocinero y la calidad de los ingredientes. No me imagino a mi mismo haciendo un plato maravilloso de Santi Santamaría, Arzak, o el propio Beto Navarro. Bastante tengo, en el tema culinario, con sable de la pasta al dente y hacer una merenda aceptable en salsa verde.

Para mí esa es la madre del cordero. El problema es el quién. No el que. Ni siquiera creo que lo mar el cómo. Y, en ese sentido, echo un poco en la falta de que algunos de los teóricos en la materia centren las soluciones en eso, en la teoría, siendo en algunos casos contumaces en las recomendaciones típicas del tiempo del maestro (“necesario ser productivos”, ” Necesario ser creativos “,” necesario ser innovadores “,” necesario estar comprometidos “), a largo plazo de artículos y publicaciones repetidos en toda la red, sin dar el mismo grado de importancia a la” necesidad de ser impulsados ​​por personas competentes y comprometidas ” “. Que no se entienda, por favor, como ninguna crítica. Yo no soy nadie para criticar. Simplemente, como observador, como lector interesado en estos temas, echo a faltar. Nada más.

Y por otra parte sigo sin entender el porqué de que las organizaciones no entiendan de una vez que su principal activo, el que deben de cuidar, mimar, cultivar y hacer fuerte, son las personas que trabajan en ellas. Que sin las mismas, cualquier solución, sobre el papel probablemente magnífica, se convierte en un desastre por la falta de personas que, uno, la impulsen, hagan su seguimiento y faciliten su ejecución y, dos, de otras que hagan su papel en la aplicación del día a día, con honradez, dedicación y confianza.

Se me abren las carnes, por emplear la expresión castiza, cuando oigo a empresarios decir que la formación “en estos momentos no es prioritaria”, cuando el Coaching de liderazgo a cualquier nivel es considerado directamente prescindible y cuando la selección se hace en base a criterios de “marca blanca” (“Contratamos a éste/a, que cobra menos, es más inexperto/a y se le puede exprimir mas”). Probablemente leen revistas y webs de management y acuden a seminarios donde importantes gurús hablan de “lo que debe hacerse”. Pero mantienen, en su sinrazón, que los resultados y la facturación hoy son lo único, bajo la creencia firme en una máxima: “Pero si esto no sirve para nada con la gente que tenemos. Para qué”.

Lo he puesto en otras ocasiones por aquí: Pan duro para hoy y, ya no hambre, directamente muerte, para mañana. Y si la cosa mejora, la gente, evidentemente harta, desaparecerá de la vista de esos empresarios y huirá hacia otros lares. Y entonces, ellos y ellas, podrán comprobar si las personas son o no la base de las empresas. Justo cuando no haya base y empiecen a caer…

Con todo, no me gustaría que este post implique un mensaje negativo como el patio. Al contrario. Me gustaría que la leyera, estética de acuerdo o no, reflexione sobre la conveniencia de pensar en idear primero las recetas para entender, potenciar y reforzar el rol de las personas implicadas, tanto de la decisión como el ejecutor, el objeto de poder tener la base firme para aplicar, valga la redundancia, las otras recetas a la que antes nos referimos. La conclusión de esta reflexión es lógicamente particular, de cada persona. La mía, como podéis imaginar, ya la tengo y bastante clara: Antes que recetas, cocineros.

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